La Casa Álvarez fue construida en 1720 como residencia urbana de una familia de comerciantes durante el período colonial tardío en Buenos Aires. Representa uno de los escasos ejemplares de arquitectura doméstica colonial que sobreviven en la ciudad, testimonio material de la vida cotidiana en el virreinato del Río de la Plata.
La casa se organiza según el esquema tradicional hispanoamericano: fachada a la calle con balcones volados, zaguán de acceso y patio interior rodeado de galería. Esta tipología fue el modelo dominante de la arquitectura residencial porteña hasta mediados del siglo XIX, aunque muy pocas casas de este período han llegado hasta nuestros días.